viernes, 6 de septiembre de 2013

VELANDO


VELANDO

En el silencio del amanecer
contemplo tu sonrisa
mientras tu duermes sin saber.

Destilan mis pupilas
ternura muy despacio,
como del árbol 
resbala la resina;

y te lleno la piel
de besos sin tocarte
y hasta los huesos
mis caricias te llegan.

Mientras tu alma duerme
en brazos de la mía,
el sol que se despierta
amenaza con despertar tu cuerpo

y yo te llevo,
volando cual libélula,
al país de las hadas silenciosas;
para que guarden
 tu sueño y mis caricias
hasta que se confunda
la tarde con el nacer del día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario